En la teología reformada, el amor de Dios nunca se contrapone a Su santidad o justicia; se armonizan perfectamente en la obra de Jesucristo.
​El amor de Dios no «pasa por alto» el pecado. En su lugar, el Padre envía voluntariamente al Hijo a asumir la culpa del pecador.
​La expiación eficaz: La muerte de Cristo no fue solo una posibilidad de salvación, sino una demostración real y efectiva del amor de Dios que asegura la redención de Su pueblo.
​4. Es un amor trinitario
El amor de Dios no comenzó en la Creación, sino que ha existido desde toda la eternidad dentro de la Trinidad.
​El Padre ama al Hijo, y el Hijo ama al Padre en la comunión del Espíritu Santo.
​La salvación de los creyentes es la adopción por la cual son introducidos a participar del amor eterno que existe entre las personas de la Trinidad